By: Allan Astorga Gättgens
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Hablar de Ordenamiento y Planificación Territorial (OPT) en América Latina es casi un pecado, por no
decir un sacrilegio. Se pretexta que nadie tiene derecho de meterse con la propiedad privada y que
cada cual tiene el derecho de hacer con su tierra lo que quiera. Bajo esa premisa se ha ocupado el
territorio durante siglos. Y no solo en América Latina, sino también en gran parte del mundo, incluso
en los países que hoy llamamos “ricos” o del primer mundo.
De este modo se consolidó lo que podemos llamar el Principio Desarrollista: hacer lo que se quiera
en un territorio sin considerar sus limitaciones técnicas o ambientales. El objetivo es simple: producir
los mayores beneficios económicos con la mínima inversión.
Diferencia entre países ricos y pobres
Una de las diferencias fundamentales entre los países del primer mundo y el resto es que los primeros
comprendieron hace décadas que el OPT (y la planificación estratégica) es condición esencial para
alcanzar progreso económico, social y ambiental.
En cambio, en la mayoría de los países en desarrollo, esta visión sigue ausente. Sin una planificación
territorial seria y sostenible, es imposible dar el salto hacia un verdadero desarrollo. Y es justamente
allí donde se define la pobreza o la riqueza de las naciones.
Obstáculos ambientales ignorados
En ausencia de OPT, la existencia de bosques naturales ricos en biodiversidad se percibe como un
“obstáculo” al desarrollo. Se buscan permisos para cambiar el uso del suelo y destinarlos a
monocultivos, construcciones o actividades extractivas. La Amazonia constituye un claro y doloroso
ejemplo: más de 17 % de su superficie ya ha sido deforestada, y estudios del Instituto Nacional de
Investigaciones Espaciales de Brasil señalan que, de continuar la tendencia, el bioma podría alcanzar
un punto de no retorno en pocas décadas.
La ocupación de laderas de alta pendiente y baja geoaptitud, susceptibles a erosión y deslizamientos,
tampoco ha sido un impedimento. Basta recorrer las periferias de grandes urbes de América Latina
—Ciudad de México, Ciudad de Guatemala, Tegucigalpa, San José, Medellín, Bogotá, Quito, La Paz,
entre muchas otras— para comprobar que porcentajes significativos de su población (hasta 50 %)
viven en condiciones de alto y muy alto riesgo.
Lo mismo ocurre con áreas críticas: fallas geológicas activas, suelos agrícolas de altísima fertilidad,
humedales y zonas de recarga acuífera. Todas son ocupadas bajo el argumento de que “siempre se
ha hecho así” y que “el desarrollo no puede detenerse”. El resultado es un territorio fragmentado,
degradado y más vulnerable.
Perspectiva planetaria
Hoy somos más de 8.200 millones de habitantes, presentes en casi todos los rincones del planeta.
Nuestra acción, sumada durante siglos, nos ha convertido en el principal agente transformador de la
ecosfera terrestre.
Desde el inicio de la era industrial, pero especialmente en los últimos 45 años, hemos intensificado
nuestra presión sobre los ecosistemas. La quema de combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas
natural— junto con la deforestación masiva, ha catalizado el Cambio Climático, generando una
anomalía antrópica inédita en al menos 800.000 años, según los registros paleoclimáticos.
Los efectos ya no son abstractos: las olas de calor extremo de este año, particularmente durante este
mes de agosto, han superado los 40 °C en Europa mediterránea, con muchas muertes asociadas. A
esto se suman otros factores: la degradación y pérdida de suelos, la desaparición de bosques y
arrecifes coralinos, la contaminación química y plástica de las aguas y la caída de la biomasa marina,
que vuelve cada vez más difícil la pesca.
Todo esto configura el desequilibrio de la ecosfera terrestre, en franco deterioro desde hace 200 años
y con especial aceleración en las últimas cuatro décadas. Ese deterioro acumulativo nos acerca
peligrosamente a un punto de inflexión global que debemos evitar.
Una visión estratégica
Nuestros estudios de OPT en regiones tropicales (ver www.salveterra.info/documentos) muestran que
los impactos del desequilibrio de la ecosfera no afectarán por igual a todas las regiones del planeta.
Algunas serán mucho más golpeadas que otras.
La NASA ha advertido que, hacia 2050, en regiones áridas y semiáridas —incluyendo el Mediterráneo
europeo— las condiciones ambientales serán tan extremas que la vida humana será inviable durante
varios meses al año. Esto generará flujos inéditos de migrantes climáticos temporales hacia regiones
menos impactadas, particularmente los países tropicales.
Centroamérica y el Caribe, según nuestras proyecciones de cambio climático con horizonte al 2079,
tienen un gran potencial para acoger este tipo de población. Superando sus riesgos geológicos y
climáticos mediante un OPT riguroso, muchos municipios disponen de territorios aptos para
desarrollos urbanos, turísticos y agrícolas sostenibles.
Costa Rica, a pesar de su limitada extensión territorial, posee un impresionante potencial de desarrollo
gracias a sus condiciones ambientales. Este potencial puede ser explotado paralelamente con la
promoción de un elemento clave y estratégico: la producción regenerativa de alimentos sostenibles.
La clave para lograr este desarrollo reside en un Ordenamiento y Planificación del Territorio eficiente
y estratégico. Esta planificación constituye la base fundamental para el desarrollo de países tropicales
como Costa Rica, posicionándolos como modelos de crecimiento sostenible.
Cambio de paradigma
Históricamente, la gestión territorial en países tropicales, incluido Costa Rica, ha seguido un camino
opuesto al que proponemos aquí. El modelo de crecimiento urbano desordenado, junto con la falta de
consideración adecuada del factor ambiental y la gestión del riesgo en la planificación territorial, ha
generado un entorno inseguro para la inversión sostenible.
Es imperativo realizar un ajuste estratégico. Urge adoptar una visión más global y estratégica. Países
tropicales como Costa Rica cuentan con un potencial inmenso que, si se gestiona de manera
adecuada, puede catapultarlos hacia el desarrollo, mientras se protege el medio ambiente y sus
recursos naturales.
(*) Licenciado en Geología (Costa Rica) / Doctor en Ciencias Naturales (Alemania)/ a.astorga.g@gmail.com / www.allan-astorga.com/ Ceo
SISTEMA SALVETERRA (www.salveterra.info)