Desde aproximadamente el año 1.800 (DC) la población humana empezó a crecer de forma exponencial. Anterior a esa época, los efectos ambientales por parte de los seres humanos eran poco significativos y no alcanzaban el 10 % de la Ecosfera Terrestre, de manera que esta se mantuvo en equilibrio, solo sujeta a los efectos de la evolución geológica y climática del planeta.